Mi camino como psicóloga siempre ha seguido dos caminos paralelos, que a su vez se han complementado, el de la psicología sanitaria y el de la educativa. Durante la carrera fui voluntaria en ASAV, asociación perteneciente al Instituto Psiquiátrico José Germain para pacientes con enfermedad mental grave y persistente; ahí comencé a trabajar en el ámbito de los grupos realizando talleres semanales con los pacientes. Unos años más tarde, en el 2019, volví a retomar los grupos, pero esta vez colaborando como coterapeuta grupal en ALYA, asociación especializada en ludopatía.
Paralelamente en 2014 empecé a trabajar como psicóloga orientadora en los centros de FP Teide-Hease, concretamente en el Centro Hease, en el que he permanecido desde entonces. Allí descubrí mi conexión y pasión por los adolescentes, pasión que me ha llevado a no dejar de intervenir con población adolescente y joven en riesgo tanto a nivel individual como grupal, con familias y en coordinación con diversos recursos.
Tener la suerte de poder compatibilizar lo individual con lo grupal, lo educativo y lo sanitario, me llevó a querer seguir explorando y buscando la mejor manera de acompañar a las personas en su propio proceso y desde ahí me formé como gestaltista.
Para mí la terapia gestalt es una forma de vida, una forma de acompañar al otro desde la propia vivencia, creciendo juntos y desenredando juicios y mandatos que bloquean nuestra libertad y nuestro sentir. Un toma y daca en el que el regalo es mutuo, para el paciente y para el terapeuta.
Comencé mi andadura en el marco de lo cognitivo-conductual pero mi inquietud y deseo de ayudar desde un lugar más profundo me llevó a una forma de acompañar más consciente, más humana y más honesta. Mostrarme permeable para ver al otro y resonar con su sentir permitiéndome sorprenderme cada día con cada una de las personas a las que acompaño y sintiéndome dichosa por ello.
“Hasta que hagas el inconsciente consciente, éste dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino” Jung.
Mi camino como psicóloga siempre ha seguido dos caminos paralelos, que a su vez se han complementado, el de la psicología sanitaria y el de la educativa. Durante la carrera fui voluntaria en ASAV, asociación perteneciente al Instituto Psiquiátrico José Germain para pacientes con enfermedad mental grave y persistente; ahí comencé a trabajar en el ámbito de los grupos realizando talleres semanales con los pacientes. Unos años más tarde, en el 2019, volví a retomar los grupos, pero esta vez colaborando como coterapeuta grupal en ALYA, asociación especializada en ludopatía.
Paralelamente en 2014 empecé a trabajar como psicóloga orientadora en los centros de FP Teide-Hease, concretamente en el Centro Hease, en el que he permanecido desde entonces. Allí descubrí mi conexión y pasión por los adolescentes, pasión que me ha llevado a no dejar de intervenir con población adolescente y joven en riesgo tanto a nivel individual como grupal, con familias y en coordinación con diversos recursos.
Tener la suerte de poder compatibilizar lo individual con lo grupal, lo educativo y lo sanitario, me llevó a querer seguir explorando y buscando la mejor manera de acompañar a las personas en su propio proceso y desde ahí me formé como gestaltista.
Para mí la terapia gestalt es una forma de vida, una forma de acompañar al otro desde la propia vivencia, creciendo juntos y desenredando juicios y mandatos que bloquean nuestra libertad y nuestro sentir. Un toma y daca en el que el regalo es mutuo, para el paciente y para el terapeuta.
Comencé mi andadura en el marco de lo cognitivo-conductual pero mi inquietud y deseo de ayudar desde un lugar más profundo me llevó a una forma de acompañar más consciente, más humana y más honesta. Mostrarme permeable para ver al otro y resonar con su sentir permitiéndome sorprenderme cada día con cada una de las personas a las que acompaño y sintiéndome dichosa por ello.
“Hasta que hagas el inconsciente consciente, éste dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino” Jung.